viernes, 23 de mayo de 2008

SENTIMIENTO DE EQUIPO

Todos pensamos que trabajar en equipo es algo sencillo y que se resume en la mayoría de las ocasiones en compartir espacio, medios y alguna que otra reunión. Nada más lejos de la realidad. Pero no definiremos ahora que significa trabajar en equipo o las bondades de esta forma de trabajo. Me gustaría comentar algo más diferente de “hacer equipo”, o eso creo, y que llamaré “sentir equipo”.

Hay muchas clases de equipos, básicamente dependiendo del objeto por el que sean creados, y todos ellos tienen muchas cosas en común en su forma de funcionar. Pero hay algo que les es básicamente común y a su vez fundamental en su funcionamiento, se trata de los “sentimientos de los equipos de trabajo”. Así es, los equipos de trabajo tienen sentimientos, pero no son la suma de los sentimientos de las personas que los componen, son sentimientos propios como equipo. En todo caso lo que puede ocurrir es que algunos de los sentimientos particulares de algún miembro de un equipo estén en contraposición con los que genera el equipo al que pertenece.

Este es el gran truco en la construcción de equipos y sobre todo en que lleguen a ser algo más que un grupo de personas que trabajan juntos: Gestionar los sentimientos de todos los miembros de un equipo para que cuando el equipo empiece a construir y emitir los suyos no invada la parte personal de cada uno, y si lo hace sea de forma consciente.

Cuando seas capaz de pertenecer a un grupo de personas que trabajan juntas, que sean capaces de respetarse emocionalmente y a su vez tengan sentimientos comunes, estarás trabajando en equipo. Esto tiene otro truco: Debe existir un líder que sea capaz de ordenar las emociones, ese es el papel del líder. Además un buen líder deberá pertenecer a otros equipos donde no lo sea y permita que otros trabajen sus sentimientos. Los equipos se sienten, tienen sentimientos. No alineamos personas, alineamos sentimientos para hacer equipos que funcionen con una simple mirada.

martes, 13 de mayo de 2008

DÉJÀ VU




En algunas ocasiones tenemos la sensación de haber vivido ya algo que esta ocurriendo de nuevo en ese mismo momento, o puede que nos orientemos correctamente por las calles de una ciudad donde nunca estuvimos antes o recordamos la cara de alguien a quien no conocemos. Estas sensaciones son las que se definen con la palabra “Déjà vu”: Esto ya lo he vivido antes.

Si trasladamos a la vida laboral este término, nos damos cuenta que en las empresas hay situaciones que se repiten de forma cíclica: campañas de publicidad, presupuestos, ferias sectoriales, evaluaciones de competencias, etc. Y lo normal es que cada vez que uno de estos acontecimientos se repite, alguno de los participantes tenga la sensación de haber vivido antes esa situación, ¿Déjà vu?

De todas formas, entra dentro de la lógica que cuando se repiten temas se tengan recuerdos de vivencias anteriores, y se puede ir más lejos en este concepto. No necesariamente tiene que ser un acontecimiento cíclico o repetitivo del mundo de los negocios. En algunas ocasiones, de repente, te encuentras en una reunión donde alguien propone algo que te suena, algo ya planteado en el pasado, las palabras pronunciadas empiezan a sonarte, casi se repiten… mismos razonamientos, mismas conclusiones, mismos objetivos… ! Déjà vu ¡ Esto ya lo he vivido antes. ¿Cómo es posible?

La conclusión más lógica es a su vez la más sencilla, estamos hablando de una situación no resuelta. No es nada extraño en aquellas organizaciones que carecen de un seguimiento de sus acciones dentro del Sistema de Gestión que ocurran estas cosas; se tienen reuniones, se habla, se comenta, se propone, se tienen buenas intenciones, pero: ¿Quién lo hace? ¿En que plazos? ¿Quién pone en marcha las conclusiones? ¿Quién comunica?Así que, transcurrido un tiempo se incorpora a la reunión un nuevo miembro, este quiere hacerlo bien y en los primeros tiempos detecta con facilidad los puntos débiles. Y como no, se lanza a proponer mejoras que el resto de miembros ya comentaron meses, o tal vez años, atrás. ¿Qué hacen los demás? Normalmente callar, algunos por desidia y otros con la esperanza de que el nuevo lo solucione y de esta forma se termine con el Déjà Vu.

sábado, 3 de mayo de 2008

LA FIDELIDAD EN LA EMPRESA

Hace algunos años, no diré cuantos porque cada uno lo puede medir de una forma diferente, cuando alguien encontraba un trabajo se daba por supuesto que esa sería su empresa para toda la vida. Ya no importaba su carrera profesional, solo importaba la estabilidad, bueno algunos tenían suerte y podían crecer dentro de “su” empresa. Hablamos del valor fidelidad, visto siempre desde el punto de vista del empleado, pues el empleador en ocasiones usaba este concepto más como provecho propio: “Te empleo para toda la vida, no pidas más”.

Hoy en día este concepto esta pasado de moda, pero la paradoja es que no ha sido el empleador quien ha pretendido eliminarlo, intentando no tener ataduras morales y permitiéndose así una mayor libertad de contratación. Ha sido el empleado quien ha decidido no confiar en una sola opción, no entregar su futuro solo por una supuesta estabilidad laboral.

Ahora son los empleados los que eligen, ellos deciden con quien van y cuanto tiempo. El empleador se tiene que dedicar a “retener el talento”, que es como creo llaman ahora a aquello que antes se definía como fidelidad. Pero ahora ya no solo vale con ofrecer trabajo para toda la vida, también es necesario ofrecer algo atractivo profesionalmente, salario, ambiente de trabajo, tiempo libre, etc. Hay quien piensa que las políticas de recursos humanos aplicadas hasta el momento fueron erróneas, que nadie ha sido capaz de ver el cambio hasta que este ya se había producido, y que retener ahora es mucho más difícil. Yo pienso que no, creo que todas las empresas pueden ser capaces de retener su talento, que deben hacerlo trabajando con cada uno de esos talentos de forma personal, atendiendo a sus necesidades, incluso para las empresas pequeñas, porque en ellas también es posible tener talento, solo que deben tener en cuenta el tiempo que les pueden durar y el rendimiento que deben obtener (siempre a cambio de una buena experiencia).

Pero no olvidemos nunca una idea, ahora el importante es el empleado y no el empleador. ¿Tal vez sea esto la explicación de todo?

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