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jueves, 26 de febrero de 2009

Carnaval (Relato corto)

“La que siempre lucía antes de que los bombardeos acabasen con él", Carmen recordaba estas palabras repetidas por su madre continuamente. Estaba sentada en el salón con la capa de requeté de su abuelo entre las piernas, el tacto era áspero, pero se conservaba bien. Tenía un vago recuerdo del salón de la casa de sus abuelos en el pueblo, donde en un lugar preferente estaba colgado el retrato de su abuelo vestido de uniforme, marcial, de perfil y luciendo esta misma capa. Por momentos sus dudas se estaban desvaneciendo, era carnaval y necesitaba un disfraz.

jueves, 19 de febrero de 2009

La huelga de los jueces

Empiezo a no entender nada en este país. Resulta que ahora uno de los tres poderes sobre los que se supone esta montado todo esto, el poder judicial, hace un día de huelga. ¿Se lo descontaran del salario?

Supongo el siguiente efecto, dejan de trabajar los jueces y como contrapartida los delincuentes dejaran de delinquir, ¡¡Que bueno!! Esta es la formula perfecta para terminar con la delincuencia en nuestro país: ¡¡Que los jueces estén permanentemente en huelga!!

Vamos a ver, resulta que esta situación no esta contemplada por la ley, por tanto no es “ilegal”, claro ¿A quien se le puede ocurrir tal cosa? Lo mejor de todo, ante esta situación resulta que tenían servicios mínimos. Menos mal, tiene merito la auto-regulación.

El otro día en una tertulia se hacia una comparación un poco exagerada, decían: ¿Se imaginan a un ministerio haciendo huelga? O mejor aún, yo pregunto: ¿Se imaginan a los diputados haciendo huelga? ¿No? Pues yo si, que queréis que os diga, en este país todo es posible. O mejor, nos vamos a cazar todos (jueces incluidos) y que trabaje Rita.

domingo, 15 de febrero de 2009

ERASE UNA VEZ… (Parte IV)

(Enlaces partes anteriores: Erase una vez… Parte I - Erase una vez… Parte IIErase una vez… Parte III)
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)


Ventura llevaba ya unas horas dedicándose al recuerdo de otros tiempos, solo interrumpido por la entrada de Ramón en el despacho, pensó en hacer algo útil para que el día la pasara más rápido, cambio de silla y se sentó detrás del escritorio, puso en marcha el portátil y abrió el correo, la verdad es que hacia muchas semanas que no tenia nada interesante que hacer, nada que aportar a su empresa, nada que pudiese salvarla de lo irremediable. Esperaba un mensaje de esperanza para su empresa en la negociación que mantenían con los bancos, aunque sabía que el problema más importante que tenían no era financiero, sino de gestión, una gestión que había ido complicándose en los últimos años y que entre todos habían llevado hasta una situación insostenible.

Pero el único correo que recibió fue de Ramón: “Hola Ventura, ya sabes… esta noche copas y… me ha confirmado Esteban que también vendrá. Salu2.” Ventura pensó: Algunos no cambiaran nunca.

Ramón era una persona alta y corpulenta, moreno con ojos claros, de apariencia imponente, confidente de Ventura en otros tiempos y superficial en sus opiniones, cambiante según el interés, pero muy inocente en el fondo. Ramón había sido uno de los más preocupados por su futuro en los tiempos del cambio, no le faltó razón, estuvo a punto de perder su empleo por no ceder a los caprichos de algunos. Estos siempre le vieron como una amenaza, nada más alejado de la realidad, cuanta miseria. También Ventura sufrió las vicisitudes de esa época, como muchos compañeros.

La nueva dirección acuño un eslogan nunca escrito que venia a decir algo así como conmigo o contra mi. Esta forma de gestionar la empresa hizo que algunos se sintieran fuera de todo y amenazados en su trabajo diario. Enfrento a las personas y desintegro cualquier atisbo de trabajo en equipo que existiera, que por cierto ya no era mucho.

Se inicio una época que todos recordaban como de despedida de muchos compañeros, casi todos ellos se marchaban por no estar conformes con las nuevas formas, pero sobre todo porque no era un lugar agradable donde trabajar y ser feliz. También se incorporaron algunas personas, sobre todo para reforzar las nuevas ideas, por lo que estaban influidas desde el principio por esa nueva cultura y no significaron mucho para los de siempre, entre los que se encontraba Ventura. Nunca aportaron mucho a la organización y siempre fueron buscando el protagonismo a cualquier precio. Ventura recordaba fuertes enfrentamientos con estas personas, de las cuales siempre tuvo la impresión de que le menospreciaban, sobre todo por su homosexualidad. Nunca olvidará cuando se enteró, se lo contó Ramón, que en privado le llamaban el maricón.

Ventura recordaba que en esa época todos opinaban de todo, que todo se cuestionaba y que ninguna noticia era buena. Casi todos querían que aquello terminase cuanto antes. Sonó el teléfono. Ventura salió de sus recuerdos, ya estaba terminando el día, largo como todos los días de los últimos dilatados meses, como esos periodos de agonía continúa que parecen no terminar nunca. No había sido un día muy productivo, y esto no le llenaba de satisfacción.

- Si… dijo Ventura al auricular sin muchas ganas.
- Hola Ventura, soy Carmen. Ventura se incorporo con un respingo, algo salto en su interior.
- Hola Carmen, creía que seguías enferma, no te he visto en todo el día, ¿Cómo estas?
- Sigo en casa pero estoy mejor… solo fue algo pasajero. ¿Vas a la cena? Pregunto Carmen
- Supongo que si ¿Y tu? Ventura esperaba la respuesta de Carmen para tomar una decisión, aunque no quería que ella lo notara.
- Si quiero ir, pero me gustaría quedar contigo antes, para no ir sola.

Como siempre Carmen sorprendía de nuevo a Ventura, ella siempre era directa y expresaba sus deseos sin cortapisas.

- Estupendo, paso a buscarte, sobre las nueve y media ¿Vale?
- ¿Vale? Confirmo Carmen. ¿Cómo ha ido el día?
- Como siempre, no te lo creerás pero he estado la mitad del día recordando cosas del pasado. Casi podría escribir una historia de todo lo que nos ha pasado aquí. Esta noche te lo cuento. Dijo Ventura con entusiasmo.
- Ventura, preferiría no hablar del trabajo, esto empieza a ser obsesivo.
- Bueno Carmen, creo que tienes razón. Prometo no hablar de trabajo. Nos vemos.
- Hasta luego Ventura. Se despidió Carmen.

Ventura se quedo pensando, al final el día se había arreglado, la llamada de Carmen le permitía salir de su letargo de recuerdos y tener ganas de salir adelante. Solo tenia una tarea importante que hacer antes de salir del despacho para ir a casa, tenia que responder al mensaje de Ramón para decirle que no iría a las copas de después de la cena. Llevar a Carmen significaba para él seguir con ella hasta llevarla a casa de nuevo, y ese plan no era compatible con el de Ramón y compañía.

Continuará…

jueves, 12 de febrero de 2009

Sorpresa (Relato corto)

Él, lleno de ardor y desprecio, pensaba en el final, ahora ya solo pensaba en el final, quería escapar de allí, salir corriendo, llorar. Entró en la reunión como todo los lunes, pensando en los temas pendientes de esa semana, preocupado porque la situación de su empresa no era buena, la crisis, la famosa crisis. Pero mantenía sus fuerzas intactas, incluso ahora si cabe con más empeño. En pocos minutos sus años de trabajo y dedicación como directivo de su empresa pasaron por delante de sus ojos. No hubo agradecimientos, solo lamentaciones. Estaba despedido, su empresa había decidido prescindir de él.

sábado, 7 de febrero de 2009

Davos ¿Pasado y Futuro?

Debo reconocer que no conocía la existencia de Davos, cuidad y comuna de los Alpes Suizos de 11.000 habitantes, desde el punto de vista económico y como Foro Económico Mundial (FEM). Fue creado en 1971 por Klaus Schwab quien invitó a los principales ejecutivos europeos a discutir sobre estrategia comercial. El FEM fue creado para "contribuir en la resolución de los problemas de nuestra época" en lo económico y social del mundo.

Este año se ha hablado de forma diferente de este encuentro económico por la situación de crisis global y porque parece que los reunidos allí han intentado hablar de cómo afrontar la situación actual. Todo esto parece muy esperanzador, sin embargo nos podemos plantear si de verdad los que se dieron cita en Davos en esta cumbre tienen idea de que pasa y como se puede salir de esta situación. Yo creo que no.

Si se leen las crónica y artículos de esta reunión, se extrae la concusión de que parece darse por muerta la globalización como solución para el desarrollo de la economía, que no se han pedido responsabilidades a aquellos que nos han llevado hasta donde estamos y que deben ocurrir cambios en los modelos económicos, sociales y de valores. ¿Qué cambios? Porque llevamos oyendo esto desde que se montó la pantomima de la reunión de Washington.

Ahora Davos es un desfile de famosos, de glamour y de manifestantes anti-globalización que después de manifestarse se reúnen en fiestas organizadas por grandes multinacionales ¿Contradicción?

Algo queda en el aire después de esta reunión, que no hemos sido conscientes del impacto intergeneracional de nuestras acciones en los últimos años. Algo de lo que se habló en muchas ocasiones, definido como desarrollo sostenible y que un ex alcalde de la ciudad donde vivo, un día definió como: “Que en nuestro desarrollo urbanístico construyamos también viviendas para los pobres”.

Pobre es la competencia de nuestros políticos, sobre todo los que están liderando el proyecto de comunidades del Mediterráneo español, que pensaron y creo que aún piensan que el desarrollo consiste en construir sin control, consumiendo todos los recursos necesarios aunque pertenezcan a sus hijos o nietos. Si estos fuesen a Davos, sus experiencias deberían estar en un lugar preferente para que todo el mundo pudiese saber que es lo que no se debe hacer, tal vez de esta forma el Foro Económico Mundial serviría para algo más. Cuanto mezquino.

De todo lo leído sobre este foro recomiendo la lectura del articulo “La feria de las vanidades de la globalización” Loretta Napoleoni. El País 30/01/2009.

domingo, 1 de febrero de 2009

ERASE UNA VEZ… (Parte III)

(Si quieres leer las partes anteriores pulsa estos enlaces: Erase una vez… Parte I y Erase una vez… Parte II)
(Este es un relato de ficción que solo tendrá parecido con la realidad en la imaginación de quien lo lea…)

Ventura abandonó la ventana y se sentó en una de las siete sillas de su despacho, delante del escritorio como si fuese una visita, quedaba al otro lado de la mesa su silla vacía, intuía que dentro de poco esa silla estaría definitivamente vacante, bueno esa y todas las demás de la empresa. En ese momento la tristeza de un posible final le hizo retomar sus recuerdos.

Pensó que la propuesta de Ramón de escaparse después de la cena de empresa era algo que en tiempos pasados había funcionado casi sin proponérselo. El buen ambiente que rodeaba a todos en el trabajo se proyectaba casi de forma automática cada vez que se proponía una fiesta colectiva. Sin embargo, ahora, algunos años después, tenían que quedar y casi forzar el encuentro que antaño fue espontaneo. Estos recuerdos eran los que no le gustaban, los que le dolían, habían perdido entre todos cosas muy bonitas, mejor pensado, les habían robado a todos el espíritu de hacer cosas bonitas y juntos.

Ventura siempre pensó que el gran fallo que se cometió cuando se produjo el cambio de dirección fue no hacerlo de forma tranquila, pausada, con tiempo para digerirlo y sobre todo para que los nuevos aprendiesen. Pero no eran tiempos para la calma y los nuevos venían con muchas ganas de ser protagonistas, cosa que desafortunadamente consiguieron. Se impuso la prepotencia, el prejuicio sobre las personas y las cosas que se desconocían y sobre todo algo que hizo mucho daño: la falta de honestidad.

A Ventura no le gustaban estos recuerdos y volvió de nuevo su pensamiento hacia Carmen, recordaba que no fue sincero con ella la primera vez que habló con ella. Fue en el comedor de la empresa.

- Hola Ventura.
- Hola Carmen, ¿Cómo estas? Contesto él sin saber que decir.
- ¿Puedo sentarme a comer aquí? Le pidió Carmen.
- Por supuesto, mejor comer en compañía.
- Siempre te veo comer solo, no pareces relacionarte mucho.
- No... en realidad es que tengo poco tiempo y prefiero comer rápido para continuar con el trabajo. Ventura pensó que la excusa era creíble.

El comedor de la empresa era un lugar de encuentro, donde se intercambiaban comentarios de poco valor, pero que ayudaban a conocer a los demás. Cada grupo tenía su mesa, la asignación fue de forma aleatoria y desde el principio cada uno eligió donde y con quien sentarse, algunos fueron cambiando de mesa hasta encontrar el sitio más cómodo para ellos. Esto ocurrió en los primeros meses después de la llegada a las nuevas instalaciones de la empresa y estaba influido por la evolución de las relaciones profesionales que se fraguaban a pocos metros del comedor. Ventura inicio su aventura en el comedor con el grupo más próximo a él en su trabajo diario, pero no tuvo inconveniente en ir cambiando de mesa, acto con el que quiso demostrar y demostrarse que podía compartir comida con cualquier compañero, pasando uno rato agradable, independientemente de la posición de cada uno en la empresa y el trabajo que hiciese. Además a Ventura siempre le apasiono descubrir a las personas, porque creía que hasta las más próximas a uno tenían algo por descubrir.

Pero eso no era así, Ventura no tardo en darse cuenta de que las conversaciones cambiaban de contenido si él estaba presente y que incluso en algunas mesas el ambiente era más tenso si él intervenía en la tertulia. En su caso había dos factores que hacían esto más difícil: su cargo directivo y su homosexualidad. Con el tiempo Ventura perdió su curiosidad por descubrir a nadie y se quedo definitivamente en la mesa donde más aceptado se sentía. Carmen eligió la mesa de Ventura desde el primer día y esto despertó de nuevo su interés…

- No me creo que solo pienses en el trabajo. Le dijo Carmen.
- ¿Por qué dices eso? Pregunto Ventura.
- Lo que comentan de ti es otra cosa.

Ventura se quedo sorprendido, podía adivinar lo que le quería decir, pero no quería creer que una persona nueva entrara ya en esos rumores sobre él. El entorno de trabajo tenia unas connotaciones machistas muy desarrolladas y los rumores sobre la homosexualidad de Ventura se convertían constantemente en comentarios poco afortunados que tenia que soportar de forma resignada.

- No creo que te interese mucho lo que dicen de mi, no me conoces, no sabes nada de nada. Intento cortar Ventura.
- No te enfades, no me gusta lo que he oído y quería conocer tu propia versión.

La forma tan directa de Carmen le sorprendió, y no tuvo más remedio que admitir que era la primera persona capaz de hablarle sin rodeos, eso despertó más su interés.

- ¿Qué versión quieres? Dijo Ventura intentando ganar tiempo.
- La tuya, no me interesan las interpretaciones de los demás.
- ¿Y sobre que debo darte mi versión?
- Vamos Ventura, se que tan apenas nos conocemos, pero sabes muy bien a que me refiero.

Ventura se amparó en un silencio largo, pensando en como afrontar aquella situación. Algo le decía que debía hablar, tal vez llevaba tiempo esperando una oportunidad como la que tenía en ese momento.

- Déjalo. Te pido disculpas por si me he pasado. Tienes razón, tu vida no es cosa mía. Dijo Carmen, interpretando el silencio como una respuesta negativa.
- No, no, Carmen, no debes disculparte. Además ya estoy acostumbrado a los comentarios.

En ese momento Ventura dejó salir toda su rabia y todos sus temores, le contó a Carmen lo que no le había contado a nadie, hasta el punto que se voy sorprendido así mismo en un momento de la conversación. Había nacido una amistad.

Continuará...

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