Motivación, implicación, valores, competencias, y una infinidad de calificativos completan toda una extensa bibliografía sobre gestión de empresas y sus recursos, sobre todo los humanos, tal vez los más valiosos y los más complicados de gestionar. Pero nadie habló de felicidad, al menos hasta hace poco tiempo.Parece como si ese estado de ánimo que perseguimos todos los humanos, la felicidad, estuviese vetado en el entorno profesional y que solo sea alcanzable en el ámbito personal. Parece un razonamiento simple, si el ser humano busca por naturaleza la felicidad de forma general y en todos sus ámbitos, entonces: ¿Por qué no buscarla en el trabajo?
Cuando Henry Ford en 1903 fundó Ford Motor Company y la producción en serie ¿Penso en la felicidad de sus empleados o en la producción masiva del Ford T? Sin embargo ahora nos preguntamos si conseguir la felicidad o un estado de ánimo similar en el trabajo nos hará más productivos… ¡¡Pues pongamos música!! ¿No?
Solo existe una forma de conseguir algo similar a la felicidad en una empresa, un estado de satisfacción que engloba tanto el trabajo que haces, como lo haces y los resultados que obtienes, y pasa solo por las manos (o mejor la cabezas) de las personas que tienen la responsabilidad de dirigir, los lideres, jefes o como se les quiera llamar. Todos pueden hacer mucho más de lo que hacen, es más, lo normal es que con sus actuaciones y decisiones solo procuren lo contrario, reprimir, amenazar, controlar. Si dedicas parte de tu tiempo a intentar hacer felices a los demás, conseguirás lo que te propongas.
...Santiago siempre firmaba sus correos electrónicos con la frase “Un saludo, se feliz”, parecía una muletilla, pero no lo era para él, siempre lo escribía pensando en su significado y sus consecuencias. En una ocasión, un compañero, en respuesta a uno de sus correos, añadió un comentario al respecto: “En el trabajo no se puede ser feliz, aquí se trabaja, de la vida se disfruta después del trabajo”. Santiago leyó varias veces el comentario y pensó en su compañero, no tenía dudas, tampoco era feliz fuera del trabajo.
Él intentaba ser feliz todos los días, con pequeñas cosas, en su casa, en el trabajo, pero sobre todo intentaba que las personas de su entorno lo fuesen, aunque solo fuese despidiendo sus correos con un “Se feliz”…


